Manejo del Absceso Diverticular

 

Recibido 9 de Julio de 2013
Corregido y aceptado para publicación 1 de septiembre de 2013

Correspondencia:
Dra. Macarena Fernández A.
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1Servicio de Cirugía, Hospital Militar de Santiago; 2Servicio de Cirugía, Clínica Las Condes; 3Servicio de Cirugía, Clínica AlemanaLos autores no declaran conflictos de interés ni apoyo financiero.


RESUMEN
Introducción: el absceso diverticular (AD) es la complicación más común de la diverticulitis. Actualmente no hay consenso en definir su mejor estrategia terapéutica.
Objetivos: describir las características clínicas de los pacientes con AD y su evolución según tamaño, ubicación y manejo.
Material y Método: estudio descriptivo de pacientes con AD hospitalizados en el Hospital Militar, durante el período 2009-2012.
Resultados: se hospitalizaron 22 pacientes con diagnóstico de AD, con edad promedio de 65.2 años, el 63% eran mujeres, y las comorbilidades más frecuentes fueron hipertensión arterial, diabetes mellitus e hipotiroidismo. Todos consultaron por dolor abdominal y se encontraban hemodinámicamente estables al ingreso. 15 casos eran AD pericolónicos: 7 AD ≤ 3 cm con buena respuesta a tratamiento médico; 4 AD de 3-5 cm, en este grupo se instaló drenaje percutáneo (DPC) en 3 pacientes de los cuales 2 requirieron cirugía; 4 AD > 5 cm, sólo en un caso se realizó DPC y ningún paciente requirió cirugía. Siete casos eran AD pélvicos o retroperitoneales: 4 AD de 3-5 cm con respuesta favorable a manejo médico; 3 AD > 5 cm, sólo un caso se manejó con DPC y ninguno requirió cirugía. Se realizó una sigmoidectomía electiva sólo en 5 casos, los 15 pacientes restantes han evolucionado satisfactoriamente durante 15.73 meses de seguimiento. No hay mortalidad en esta serie.
Conclusión: es factible el manejo conservador de AD > 5 cm de diámetro. No hay mayor recurrencia de diverticulitis en pacientes con AD, independiente del tamaño, ubicación y manejo inicial.

Palabras clave: Diverticulitis; Absceso Diverticular; Drenaje Percutáneo; Manejo No Quirúrgico

ABSTRACT
Background: diverticular Abscess (DA) is the most common complication of diverticulitis. Currently, there is no consensus on defining the best therapeutic strategy against it.
Objectives: to describe the clinical characteristics of DA patients and their evolution according to size, location and management.
Materials and Methods: descriptive study of DA patients hospitalized in Militar Hospital in the period 2009-2012. Results: 22 patients diagnosed with DA were hospitalized (mean age was 65.2, 63% being women). The most frequent comorbidities were high blood pressure, diabetes mellitus and hipothyroidism. All the patients complained about abdominal pain and were hemodynamically stable when admitted. Fifteen cases were pericolonic DA: 7 DA ≤ 3 cm responding well to medical treatment; 4 DS between 3-5 cm (in this group, percutaneous drainage (PCD) was applied to 3 patients, out of which 2 required surgery); 4 AD > 5 cm (in this group, PD was applied to only one patient and none
required surgery). Elective sigmoidectomy was performed in only 5 cases; the other 15 patients have recovered satisfactorily during 15.73 months of follow-up. There is no mortality in this series.
Conclusion: conservative management of DA > 5 cm in diameter is feasible. There is no considerable recurrence of diverticulitis in DA patients, despite the size, location and early management.

Keywords: Diverticulitis; Diverticular Abscess; Percutaneous Drainage; Non Operative Management


INTRODUCCIÓN
La diverticulosis afecta al 30%-50% de la población mayor de 50 años y hasta dos tercios de los adultos sobre 80 años en países occidentales.1,2 Se estima que el 20% de los portadores de divertículos desarrollarán una diverticulitis aguda a lo largo de la vida.3
A pesar de que el absceso diverticular (AD) es la complicación más común de la diverticulitis aguda,4 las estrategias terapéuticas durante el cuadro clínico agudo y posterior a un tratamiento conservador exitoso, aún son materia de discusión en la literatura.5,6
Desde 1980 el drenaje percutáneo (DPC) dirigido por tomografía axial computada de abdomen y pelvis (TAC AP), asume un rol preponderante en el manejo de AD mayores de 5 cm de diámetro, resolviendo el evento agudo sin una cirugía de urgencia con eventual colostomía en más del 80% de los casos, con el fin de lograr efectuar una colectomía segmentaria electiva con anastomosis primaria, situación recomendada por la mayoría de las guías clínicas y revisiones publicadas.7-10 Sin embargo, no hay estudios que evalúen la evolución natural del AD y actualmente no hay evidencia que demuestre sustancialmente que tanto el DPC como la colectomía segmentaria posterior sean indispensables para el manejo adecuado de estos pacientes.
El objetivo de este trabajo es describir las características clínicas de los pacientes con diagnóstico de AD y su evolución según tamaño, ubicación y manejo inicial.

MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo de pacientes con AD hospitalizados en el Hospital Militar de Santiago, durante los años 2009 y 2012. En todos los pacientes se realizó el diagnóstico de AD a través de una TAC AP solicitado al momento del ingreso o durante la estadía hospitalaria. El número total de pacientes hospitalizados con diagnóstico de AD, se obtuvo de la base de datos de resgitro diario de ingresos e intervenciones quirúrgicas del Equipo de Coloproctología.
Los datos demográficos, clínicos e imageneológicos se obtuvieron de la revisión de la ficha clínica, imágenes e informes de la TAC AP de cada paciente. Para el correcto estudio de la información recopilada, se clasificaron los pacientes de la siguente forma:

1) Ubicación del AD: determinada en la TAC AP al realizar el diagnóstico; se clasificaron los pacientes en dos grupos:
AD Pericolónico o mesocólioco.
AD Pélvico o retroperitoneal.

2) Tamaño del AD: diámetro mayor medido en la TAC AP al momento del diagnóstico; se clasificaron los pacientes en tres grupos:
< 3 cm.
3-5 cm.
> 5 cm.

3) Manejo: determinado principalmente por condiciones clínicas del paciente (estado hemodinámico, control del dolor abdominal, signos peritoneales, evidencia de sepsis persistente, fiebre, taquicardia, leucocitosis, proteina C reactiva elevada) y diámetro del AD.
Tratamiento médico: consiste en reposo digestivo y administración parenteral de hidratación, antibióticos (ceftriaxona 2 g en 24 horas o ciprofloxacino 200 mg cada 12 horas, más metronidazol 500 mg cada 8 horas) y analgesia (ketoprofeno 300 mg y/o dipirona 4 gramos en bomba de infusión continua y posteriormente administración horaria). Este fue el manejo inicial para todos los pacientes que ingresaron con diagnóstico de AD. En caso de evolución favorable posterior a las 24-48 horas de hospitalización, se indica realimentación progresiva y se evalúa la tolerancia a la administración de antibióticos vía oral (ciprofloxacino 500 mg cada 12 horas más metronidazol 500 mg cada 8 horas); si existe respuesta satisfactoria el paciente completa 14 días de tratamiento antibiótico ambulatorio. Se realiza una TAC AP decontrol para objetivar la reducción del diámetro del AD previo al alta, y en los casos de evolución clínica desfavorable para descartar complicaciones o progresión de la enfermedad diverticular.
Drenaje percutáneo guiado por TAC AP (DPC): consiste en la instalación de un catéter tipo pigtail de 12-14 French con apoyo de guía hidrofílica, bajo técnica aséptica con anestesia local vía transabdominal, verificando la ubicación correcta mediante una TAC AP antes y después de puncionar la colección más la aspiración de su contenido. El DPC fue indicado en pacientes con AD > 5 cm y en pacientes con AD < 5 cm con persistencia o empeoramiento del cuadro clínico a pesar del tratamiento médico realizado adecuadamente. Todos los pacientes con DPC fueron controlados con una TAC AP, objetivando la resolución del AD previo a su retiro. Los casos de AD > 5 cm en los que no se puede realizar un DPC al ingreso por no tener disponibilidad de radiólogo intervencional o equipamiento necesario para ejecutar el procedimiento, se mantienen con el manejo médico inicial siempre y cuando el paciente persista clínicamente estable y con significativa reducción del diámetro del AD en la TAC AP de control.
Cirugía: resección segmetaria de colon con o sin ostomía asociada dependiendo de las condiciones generales y locales del paciente al momento de la intervención quirúrgica, durante la hospitalización. La cirugía se indicó en caso de falla o imposibilidad de efectuar el DPC, asociado al deterioro clínico persitente del paciente y/o aparición de otras complicaciones de la enfermedad diverticular como fístula o peritonitis. A todos los pacientes con AD mayor a 3 cm se le indicó, posteriormente, la sigmoidectomía electiva, excepto a los pacientes que presentaran un elevado riesgo quirúrgico y a los que voluntariamente no deseaban operarse, explicando detalladamente riesgos y beneficios de esta decisión y la necesidad de mantenerse en control clínico cada 6-12 meses. Se desarrolló un análisis estadístico univariado de las características clínicas y demográficas de los pacientes. Los resultados son expresados en porcentajes y diagramas.

RESULTADOS
Se hospitalizaron 94 pacientes con el diagnóstico de diverticulitis aguda durante el período descrito (Fig. 1). El 43.6% (41 pacientes) fueron diverticulitis complicadas, de las cuales el 53.6% (22 casos) eran AD; en este grupo de 22 pacientes la estadía hospitalaria promedio fue de 7.8 días (rango 3-40 días), la edad promedio fue de 65.2 años (rango 35-86), el 63% eran mujeres y las comorbilidades más comunes fueron hipertensión arterial (45.5%), diabetes mellitus (18.2%) e hipotiroidismo (13.6%). El 18.2% de los pacientes con AD eran fumadores activos. Sólo 2 pacientes eran inmunosuprimidos, uno portador de artritis reumatoidea en tratameinto corticoidal crónico y el otro se trataba de un paciente con virus de la imnunodeficiencia humana en terapia antiretroviral. El 18.2% (4 pacientes) tenía el antecedente de episodios previos diverticulitis, 3 casos de diverticulitis complicada con AD menor de 5 cm, que rechazaron la opción de cirugía electiva una vez asintomáticos, y 1 caso de diverticulitis simple.
Todos los pacientes con AD consultaron por dolor abdominal, asociado a fiebre en el 61.5%, náuseas y vómitos en el 18.2% y diarrea en el 22.7%. Al ingreso todos los pacientes se encontraban hemodinámicamente estables, con taquicardia el 31.8%, fiebre el 27.3%, signos peritoneales el 22.7%, leucocitosis el 54.5% y proteína C reactiva > 10 mg/L el 63.6%. El 68.2% (15 casos) eran AD pericolónicos (Fig. 2). En este grupo cabe destacar que de los 4 pacientes que tenían un AD de 3-5 cm, en 3 se instaló en DPC guiado por TAC AP, sin respuesta adecuada en 2 casos que requirieron cirugía, ambas pacientes de sexo femenino, octogenarias, con estadía hospitalaria prolongada pero sin mortalidad asociada. El primer caso se trata de una paciente portadora de un daño hepático crónico Child B, que posterior al DPC evoluciona con una fístula colocutánea y sepsis abdominal persistente, por lo cual se realiza una resección anterior baja más una colorecto anastomosis termino terminal. El segundo caso se trata de una paciente con demencia senil, postrada, enflaquecida, que después de la instalación del DPC se autoretiró el catéter evolucionando con fiebre y dolor abdominal, por las malas condiciones generales y evidencia de una peritonitis purulenta se realizó una operación de Hartmann.
El 31.8% restante (7 casos) eran AD pélvicos o retroperitoneales (Fig. 3), en este grupo no hubo casos ≤ 3 cm, sólo se realizó DPC en un caso con AD > 5 cm y no fue necesaria la intervención quirúrgica en ningún paciente.
En los pacientes que requirieron DPC (5 casos), el diámetro promedio de los AD fue de 6.3 cm (rango 3.5-7.0 cm), el drenaje se mantuvo por un tiempo promedio de 6.1 días (rango 1-14 días) y en el 66.7% se logró resolver el cuadro clínico agudo, el 33.3% restante (2 casos, una fístula colocutánea y una peritonitis purulenta) fue sometido a una resección colónica durante la hospitalización. En el grupo de pacientes que no se realizó DPC, no hubo ningún caso que requiriera cirugía por progresión de la enfermedad o complicación posterior, independiente del diámetro del AD.
De los 20 pacientes que no fueron operados durante la hospitalización, sólo en 5 casos se realizó una sigmoidectomía electiva (todos con antecendete de AD > 5 cm), los 15 pacientes restantes han mantenido una evolución favorable durante 15.73 meses de seguimiento (rango 4-36,75), sin nuevos episodios de diverticulitis. No hay mortalidad en la serie estudiada.

Figura 1: Clasificación clínica de los pacientes hospitalizados con diagnóstico de diverticulitis aguda (N = número de pacientes).

 

Figura 2: Clasificación de los abscesos diverticulares pericolónicos según diámetro y tratamiento inicial. (N = número de pacientes; TAC AP = tomografía axial computada de abdomen y pelvis).

 

Figura 3: Clasificación de los abscesos diverticulares pélvicos y retroperitoneales según diámetro y tratamiento inicial (N = número de pacientes; TAC AP = tomografía axial computada de abdomen y pelvis).

DISCUSIÓN
La secuencia de cambios patológicos que complican a un divertículo colónico comienza con la microperforación de su estructura; sin embargo, la progresión hacia un flegmón, absceso o peritonitis puede ser impredecible.11 La evolución de la diverticulitis está dictada por la etapa de la enfermedad al momento del diagnóstico, la capacidad de los tejidos pericolónicos de controlar la diseminación del proceso inflamatorio y por la respuesta observada durante el manejo inicial.12
La complicación más frecuente de la diverticulitis aguda es el AD,4 situación que se ve reflejada en nuestra serie (53.6%), al igual que la edad de presentación, comorbilidades más frecuentes, cuadro clínico y el antecedente de diverticulitis en el 18.2% de los pacientes, resultados que concuerdan con lo descrito en la literatura.5
El AD es una condición clínica severa que tiene una mortalidad global de 5%-10%. La cirugía de urgencia en esta situación tiene una mortalidad superior al 25%.13 Su tratamiento depende de la magnitud y localización de la colección, condición clínica del paciente y recursos disponibles.
El problema fundamental en el manejo del AD es la dificultad para identificar con precisión que pacientes responderán de forma satisfactoria a un manejo conservador, las indicaciones exactas para realizar un drenaje guiado por TAC AP y que casos requerirán una cirugía de urgencia temprana, basándonos principalmente en parámetros clínicos, de laboratorio e imageneológicos.
Existe consenso general de que pacientes portadores de un flegmón pericolónico o AD, menor o igual a 5 cm, el manejo es médico, siempre y cuando la estabilidad clínica se mantenga. De igual manera, también hay acuerdo en que los pacientes con AD asociado a una sepsis abdominal persistente, mala respuesta a manejo conservador y/o DPC o con sospecha clínica de una peritonitis purulenta o fecaloídea de origen diverticular, requieren de una pronta intervención quirúrgica, con o sin resección colónica, con o sin ostomía, según la situación particular de cada caso.
El grupo donde se centra la discusión es en los AD mayores a 5 cm; un punto de quiebre importante en el manejo de estos pacientes fue la implementación del DPC guiado por TAC AP, ya que antes de esta opción de tratamiento el 10-15% de las operaciones por diverticulitis tenían como objetivo drenar abscesos intraabdominales,14 y un porcentaje importante de estas intervenciones terminaban en una operación de Hartmann con una morbilidad descrita de 59% y una mortalidad hasta de 12%.15,16 Sin embargo, el DPC no está exento de limitaciones como la ausencia de ventana radiológica generada por asas de intestino delgado en contigüidad con la colección, la mala tolerancia del paciente al procedimiento, una tasa de fracaso de 15%-30%;17-19 la recurrencia que se presenta en el 7%-35%,20 y por último, la morbilidad asociada al procedimiento (5% de los DPC) que incluye sangrado, lesión de viseras vecinas y fistulización,21 eventos que prolongan la estadía hospitalaria asociándose a otras complicaciones médicas que comprometen la condición general del paciente para una resección quirúrgica electiva.
En este contexto, Ambrosseti y cols. postulan que, en general, los AD mesocólicos o pericólicos tendrían mejor pronóstico que los AD pélvicos o retroperitoneales ya que, teóricamente, serían el resultado de una enfermedad más temprana asociada a cambios inflamatorios con la formación de un absceso circunscrito en el mesenterio, mientras que los AD pélvicos serían producto de una perforación mayor con el potencial de poder extenderse a través del mesenterio hacia la pelvis adyacente y el peritoneo. Por lo tanto, los AD pericolónicos o mesocólicos no siempre requerirían DPC o colectomía electiva, mientras que los AD pélvicos, retroperitoneales o distantes tendrían un comportamiento mucho más agresivo y los pacientes en general si se beneficiarían del DPC y cirugía electiva en un segundo tiempo, postulando así la ubicación del AD como un indicador potencial de cirugía electiva.22,23 Esta teoría no se vio reflejada en nuestra serie, de hecho las dos pacientes que requirieron cirugía, responsables del 33.3% de los DPC que fallaron, eran portadoras de AD pericolónicos y menores de 5 cm; no obstante estimamos que la mala respuesta al DPC, en estos 2 casos, no guarda relación con la ubicación ni con el diámetro del AD, más bien se debe a factores clínicos individuales, principalmente la edad avanzada, comorbilidades asociadas y malas condiciones basales.
En cuanto a la evolución llama la atención, en este trabajo, la ausencia de complicaciones y de progresión de la diverticulitis complicada en pacientes portadores de AD mayores de 5 cm tratados de manera conservadora, principalmente por falta inicial de recursos para realizar un DPC al momento del diagnóstico y que, de manera empírica, se vio la mantención de la estabilidad clínica sólo con tratamiento médico hasta la completa resolución del cuadro clínico agudo que motivó la hospitalización.
Otra situación interesante, observada en nuestra serie, es la falta de recurrencia en pacientes que no fueron intervenidos electivamente posterior a la resolución del AD durante un seguimiento de 15,7 meses. Estos resultados, a pesar del número limitado de pacientes estudiados, son concordantes con el cambio de paradigma en el manejo del AD reflejado en publicaciones recientes. Actualmente se postula que la decisión de DPC en un AD y posterior colectomía segmentaria electiva, es una decisión individualizada. En pacientes sin inestabilidad hemodinámica ni evidencia de sepsis descontrolada existe una respuesta adecuada a tratamiento conservador, en la mayoría de los casos, sin necesidad de DPC ni cirugía independiente del tamaño y la ubicación, esta situación se presenta en aproximadamente el 40%-50% de los pacientes hospitalizados con diagnóstico de AD;23 no obstante la cirugía electiva debiera ser considerada en pacientes con sintomatología persistente y/o recurrente con el fin de mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones a largo plazo, especialmente en pacientes diabéticos, portadores de colangiopatía o inmunosupresión.24-26

CONCLUSION
El manejo conservador de AD > 5 cm de diámetro es una alternativa de tratamiento en pacientes seleccionados. No hay mayor recurrencia de diverticulitis simple o complicada en pacientes con antecedente de AD en nuestra serie, independiente del tamaño, ubicación y manejo inicial.
La opción de no realizar una cirugía electiva posterior a un tratamiento médico exitoso del AD, sigue siendo una desición controversial que debe evaluarse caso a caso, requiriendo estos pacientes un segumimiento clínico estricto.
A pesar de que publicaciones recientes muestran resultados similares a los expuestos en este trabajo, estimamos que se necesitan estudios multicéntricos prospectivos con mayor número de pacientes y con un seguimiento más prolongado para poder determinar con claridad que grupo de pacientes portadores de AD se beneficia de un manejo conservador sin aumentar su riesgo y, por otro lado, que casos no necesitarían exponerse a los riesgos y costos de una colectomía segmentaria electiva.


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